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 Crónicas gabarreras:   Inicio >  Cine >  El cine cambió mi vida (Mercedes Quijada de la Peña)  
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Foto: Mercedes Quijada

No podía pasar este número de crónicas gabarreras sin escribir unas líneas. Creo que a nadie de este pueblo le hizo cambiar la vida tanto como a mi familia la llegada de los rodajes de películas.

Ya se habían rodado más largometrajes en el entorno de Valsain, pero cuando llegó “LA CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO”, mi madre tuvo la oportunidad de entrar en el catering que se hacía cargo de las comidas del rodaje. Entró a fregar, lo que hacía que tuviera que limpiar los platos y de esas sobras se alimentaron algunos de los cerdos que criábamos. Quien haya conocido a mi madre (MARUCHI) sabe bien cómo era, trabajadora y luchadora a la hora de poder llevar algo de dinero a casa. Fue mi madre quien, enterándose que buscaban un hombre para ayudar en todo lo que hiciera falta en el servicio, recomendó la entrada de mi padre que fue aceptado en el trabajo.

Aún recuerdo cuando venían a buscarlos en un LAND-ROVER y aprovechaban para dejarme alguna vez en casa de mi abuela Isabel. Mis ojos no podían creer lo que veían: bandejas enteras de toda clase de dulces, pasteles tartas y muchas cosas más que yo no sabía ni que existían. Un día que me subieron a ver el rodaje vi maravillada un castillo de chocolate réplica del que aparece en la película. Era para Sofía Loren que no se lo comió (por lo menos todo) y figuraros quién dejaba eso allí. Creo que con sólo ver mi admiración ante tal figura, el encargado me dijo que me lo podía comer. Yo no me lo esperaba pero de verdad es el chocolate que con más gusto he comido en mi vida.

De esta y otras muchas películas podría hablaros mi padre pero ya sabéis que falleció en el 2003. Mi madre en el 1981. Una verdadera desgracia para mi familia, pero seguiré relatando esta nuestra historia como a mis padres les gustaría que lo hiciera.

Terminado el rodaje en el pinar de Valsain, se trasladaron a los estudios Bronston que en las afueras de Madrid tenía montada la plaza de Roma. Allí se continuaba y a mi padre le propusieron quedarse fijo en la empresa del catering Rafael Hostelería Internacional, esto fue lo que hizo que mi familia abandonara Valsain en busca de un futuro mejor sobre todo para mi hermano y para mí. Ahora pienso muchas veces que habría pasado si el rodaje de esta película no hubiera llegado a nuestro pueblo, porque a mí me sacaron de él, pero yo no he podido olvidarle jamás.

Los comienzos en Madrid fueron duros también. Había temporadas que no se rodaban películas y flojeaba el trabajo. Mi madre también comenzó a trabajar en una empresa de limpiezas y así fuimos tirando. Después llegaron más películas dentro y fuera de España; puedo recordar algunas: La Batalla de Inglaterra, Solo para tus ojos, La Esfinge, Conan, Patton, La Vaquilla y muchas coproducciones con otros países. Con todo esto y además con el servicio a cacerías, plantas petrolíferas etc. Puedo decir que mi padre se ha recorrido medio mundo: Portugal, Corfú, Hungría, Egipto, Inglaterra, Checoslovaquia y buena parte de Marruecos, además de pasar temporadas larguísimas en Almería. Segura estoy de que si me viera me diría muchos más, pero lo que importa es darse cuenta de lo que puede cambiar la vida de una familia ocasiones de trabajo como la que le brindó a mi padre el dueño de la empresa de catering D. Rafael García ya fallecido, y en los últimos años su hijo heredero de esta gran empresa D. Rafael García Velasco. A los dos, padre e hijo quiero agradecer el buen comportamiento que siempre tuvieron no solo con mi padre sino también con mi familia.

Mercedes Quijada de la Peña.


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